¿Por qué la guerra contra el narco no puede acabar en 3 años? Una Respuesta a AMLO

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La guerra contra el narco es un problema que los últimos años ha golpeado de manera tajante nuestro país, la violencia ha transgredido tanto a la nación que ahora el ejército tiene que hacerse cargo de la seguridad interna del país.

Con poco menos de 7 meses para que volvamos a elegir presidente, habremos de suponer que muchos de precandidatos y candidatos usarán este delicado tema para poder captar así la mayoría de los votantes. ¿Cómo? Adjudicándose que ellos pondrán fin a la presente guerra interna que vivimos.

Debemos tener cuidado con este tipo de discursos. Y es qué tal vez en un mundo utópico sea posible terminar de la noche a la mañana con la problemática de una realidad sangrante; sin embargo, esto no es una película al estilo hollywoodense donde el protagonista como por arte de magia encuentra la solución a los problemas y todo vuelve a la realidad.

Si piensas de tal manera es posible que tengas un pensamiento mágico y no real.

Bajo mi opinión enumerare algunos motivos del por qué para eliminar la guerra contra el narco se necesita algo más que solo buenas intenciones o declaraciones.

Un solo hombre no es capaz de realizar un cambio.

Hablamos de mortales con capacidades limitadas, por lo tanto, cuando un candidato político asegura terminar en x o y tiempo una guerra demasiado enraizada, solo blofea. Esta guerra comprende una realidad socio cultural y económica, por lo tanto, para poder tratar de erradicarla necesitamos el trabajo de toda la sociedad. Un solo hombre no será capaz de suprimirla, necesitamos que todo México comprenda que, si no nos unimos, no podremos salir a delante de este problema.

La violencia no es la solución.

Guerra trae consigo más guerra, un viejo proverbio cargado de razón. El uso de la violencia publica para someter a la violencia generada por el crimen solo ha generado más y más violencia, solo falta observar detenidamente las gráficas de los últimos 18 años y veremos como la sangre y los métodos para hacerla correr han ido en aumento.

La droga es un negocio rentable.

Uno de los más grandes problemas es que existe una demanda por este tipo de sustancias, en el mundo de los negocios se sabe que cuando existe una gran demanda, muchas personas querrán producir ese tipo de productos para satisfacer las necesidades de los compradores. Por eso aunque eliminen a tal o cual líder salen dentro de sus filas otros nuevos ya que la demanda por dichas hierbas sigue creciendo y por lo tanto generando más y más ganancias.

Poca vocación por servir a la patria.

Actualmente muchos estados atraviesan por una crisis de falta de oficiales dentro de sus filas, esto provoca que haya más inseguridad. Hay dos realidades dentro de esta deserción que mencionamos, muchos de los oficiales han optado por dejar sus cargos debido a amenazas por parte del crimen organizado y por ende eligen seguir vivos en compañía de sus familias; por otro lado, el paupérrimo sueldo que reciben merma en sus necesidades básicas, haciendo que ellos se corrompan y elijan formar parte de la nómina de las organizaciones criminales, ya que ellos si recompensan en gran medida a sus subordinados.

Conocimiento del bien y del mal.

En México las materias de autocrítica y reflexión desaparecieron, hoy por hoy, es muy difícil que los educandos comprendan los límites que hacen distinguir lo correcto de lo incorrecto, sin esta capacidad que se nos ha quitado, la línea del bien y del mal se vuelve tan delgada que el dinero es capaz de quebrantarla, incluso a consecuencia de la sangre.

¿A qué voy con esto?

Debo aclarar que no creo que acabar con el narco y la guerra sea un imposible, sin embargo, considero que para poder concretar dicha realidad es necesario crear cimientos sólidos y no dejarnos guiar por hermosas declaraciones.

El cambio tiene que darse en todas las índoles de la sociedad, desde la clase política hasta la más pobre y necesitaremos de todos y todas para lograrlo.

Debemos regresar la autocrítica a las aulas, no necesitamos robots, hoy la nación necesita de personas con la capacidad de criticar aquello que no es correcto, saber decir no, elegir de acuerdo a las máximas del deber ser que como sociedad estamos obligados a vivir.

Los políticos deben de dejar de enriquecerse para destinar todo ese dinero despilfarrado a instituciones que, si lo necesiten, otorgarles un sueldo digno a policías y maestros, por ejemplo.

Debemos comprometernos en eliminar la corrupción, y no hablo de los millones que se roban los gobernantes. Hablo de pagar las “sorjuanitas” a los tránsitos, de ofrecer dinero por pasar una materia, de pagar por reservar un lugar en la fila, ahí en núcleo de la sociedad que es la familia es dónde el ser humano se corrompe.

Es nuestro trabajo hacer de este país un lugar mejor, un solo hombre no podrá, pero todo un país si.

Opinión de Santana Rodríguez

 

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