Los agricultores que combaten el zika

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Cuando Walmart y Comercial Mexicana, los principales clientes de la marca King’s Harvest, notificaron a la empresa que empezarían a comercializar sus hortalizas producidas en invernadero bajo sus marcas blancas, Obed Mayoral, Eduardo Bustamante y Arturo Arellano, sus fundadores, hicieron cuentas y decidieron cerrar. Bajo esos términos, la producción no les salía rentable.

No pasó mucho antes de que estos tres ingenieros agrónomos, que se conocieron hace 20 años mientras estudiaban en la Universidad Autónoma Chapingo, tuvieran un nuevo proyecto. Para nutrir y proteger los cultivos de King’s Harvest habían creado un sistema biológico que aumentaba la productividad. Decidieron continuar investigando sobre el tema y, 12 meses después de cerrar su primera empresa, en 2013, crearon Tecnologías AgriBest, que este año, además, lanzará una biosolución, en proceso de patente, para luchar contra el mosquito portador del virus del Zika.

A un mosquito lo puedes matar con una molécula química o con un extracto de planta, que incluso se come, pero que paraliza el sistema nervioso del mosco y lo mata. Para el humano y el medioambiente es inocuo”, afirma Mayoral, director general de la compañía. Este virus tiene en alerta a la Secretaría de Salud que, en octubre de 2017, lanzó una convocatoria para la presentación de productos que ayuden en su combate.

El Banco Mundial estimó en 744 millones de dólares la pérdida de ingresos para México en 2016 por esta epidemia. Los emprendedores aún no se han acercado al gobierno federal, aunque forma parte de su estrategia. La principal línea de negocio es la producción de soluciones biotecnológicas a partir de extractos de plantas y microorganismos, para cultivos como maíz, sorgo,frijol, cebada y caña de azúcar. Éstos alteran el metabolismo de las plantas a fin de potenciar su capacidad productiva y protegerlos de plagas, sin modificar su ADN. Logra reducir entre 20 y 40% el uso de fertilizantes y pesticidas, y aumenta la producción entre 30 y 50%, asegura el directivo. El sistema tiene un costo promedio de 2,000 pesos por hectárea y se ha utilizado en 150,000 hectáreas de diferentes empresas, entre éstas, Grupo Modelo y Nestlé.

En 2017, la compañía, que tiene su laboratorio en Texcoco, donde se ubica Chapingo, inició su andadura internacional, tras surtir su primer embarque a Heard Farms, en Texas. Los costos de semillas, fertilizantes y pesticidas, además de las plagas (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, calcula que son responsables de que se pierda entre 20 y 40% del rendimiento de las cosechas mundiales) son los principales problemas que enfrentan los agricultores, según el ‘Reporte sobre las condiciones de competencia en el sector agroalimentario’, de la Comisión Federal de Competencia (Cofece). México es, además, el quinto importador de fertilizantes del mundo.

Para ganar este mercado, Mayoral y sus socios tendrán que incrementar su infraestructura, para elevar su producción, indica Luis Aguirre Torres, presidente de Cleantech Challenge, una competencia que apoya start-ups de base tecnológica que combaten el cambio climático y que la empresa ganó en 2016.

AgriBest es lo más representativo de lo que está pasando en México en biotecnología para fortalecer el campo. Todo lo hacen a nivel molecular y eso es una tendencia mundial. Tienen el desarrollo tecnológico para competir en cualquier lugar”, afirma Aguirre.

La empresa mantiene una estrecha colaboración con Chapingo para la investigación de productos y el uso de laboratorios. Además, se apoya en su red de investigadores para las visitas de campo y en organizaciones de agricultores para dar a conocer el sistema.

FUENTE: EXPANSIÓN

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