La Sociedad se desintegra, el crimen nos destruye.

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Hace unos días circulaba una nota en todos los medios de comunicación donde agentes de la policía estatal habían repelido el fuego de una pequeña célula delictiva en donde perdieron la vida un hombre y dos mujeres menores de edad.

Las declaraciones por parte de la justicia buscaban amortiguar la carga mediática que empezaba sopesar sobre ellos, puesto que un encabezado que diga “Agentes estatales abaten a menores de edad” generaría una pésima reputación.

Por lo tanto, en las declaraciones se expresaba que las occisas ya tenían un año sin ir a la escuela y que habían abandonado el hogar materno para unirse a esta banda criminal. Al parecer al quitarles la categoría de estudiantes e hijas de casa, podría bien justificarse su muerte a manos de los agentes estatales. A esta acción se le llama despersonalización.

 Cuando a un ser humano le arrebatas las características que lo hacen pertenecer al género “persona”, al menos conceptualmente, todo lo que puedas hacer con él, al parecer, está permitido. Incluso justificar su muerte.

En este caso a las féminas se les quitó su condición de estudiantes y de “niñas de casa”, dejándolas solo como criminales y por ello, asesinarlas fue lo correcto.

Ahora bien, no es menester ahondar en lo correcto o incorrecto de este caso específico. Sino pensar en la realidad que expone este hecho. Una descomposición social y desfragmentación de los valores y motivaciones que hoy imperan en la sociedad

El dinero es lo más importante

En una sociedad dónde el capitalismo impera, es fácil perderse, y pensar que el dinero es lo único que importa y que él es el único medio para poder alcanzar la felicidad. En los últimos años los casos donde más y más jóvenes deciden abandonar todo para unirse al crimen porqué ahí es donde se obtiene dinero fácil y rápido, ha ido en aumento.

No debe extrañarnos, pues, que casos como el de estas dos niñas u otros más sigan apareciendo en años venideros.

Desvalorización de la Sociedad

Hace unas décadas se creyó que los valores no eran tan importantes, los sistemas educativos se basaron en formar agentes prácticos y monótonos, sin la capacidad de ser autocríticos y pensantes. Los valores poco a poco fueron desdeñados e incluso empezaron a ser visto como algo raro o como algo en extinción.

El dinero y la avaricia imperaron sobre la honestidad, la responsabilidad y la justicia.

Sería bueno realizar una encuesta a distintos adolescentes y jóvenes y preguntarles qué piensan sobre estos valores. Considero que el silencio o un simple “No se” serán las respuestas mayoritarias.

Son lamentables los hechos como el de la muerte de estas niñas, estamos acostumbrados a leer en los diarios notas de tal índole, pero siempre son personas adultas. Ahora que el crimen ha corrompido la adolescencia nos damos cuenta que nuestra sociedad se desmorona poco a poco y que el cáncer que hemos vivido en nuestro México que es el crimen organizado ya ha impregnado hasta lo más sagrado que tenemos que es la familia.

Debemos trabajar todos en conjunto, debemos regresar los valores a los núcleos familiares, tenemos que llevar a cabo una recomposición social.

Opinión de Santana Rodríguez

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