El fanatismo político provocará las elecciones más violentas de la historia

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Nuestra intolerancia provocará las elecciones más violentas de la historia

Las elecciones están a escasos 30 días, los candidatos han intensificado su trabajo en campaña; redoblan esfuerzos para no perder su preferencia con los votantes y hacen todo tipo de jugadas políticas para ganar más puntos de cara a los comicios más grandes de la historia del México Moderno. No era para más, está en juego el futuro de la nación, y no, no es broma.

Al parecer todos los mexicanos están prestando mucha atención en estas elecciones, debido a la gran campaña que realizan todos los aspirantes en redes sociales.  Me atrevo a hacer dicha afirmación por las férreas disputas que en ese entorno se manejan. Los fans de cada facción política son capaces de defender sus colores, incluso, a costa de su vida.

Esto ha desembocado una batalla atípica donde lo peor del ser humano ha relucido: amenazas de muerte a quien piensa distinto, adjetivos descalificativos como el de chairo, ofensas hacia los contendientes, todos tachando de ignorantes a sus adversarios.

La ira, el odio y el repudio inundan constantemente nuestros muros.

Considero que son tres los puntos que originan esta violencia política.

Hemos entendido mal la libertad de expresión

Esta realidad muestra la mala interpretación que tenemos sobre la libertad de expresión. Puesto que la auténtica libertad lleva dentro de sí el respeto al otro. Esto quiere decir que mi ‘libertad’ termina dónde comienza la del semejante.

Si trasladamos dicha definición al campo ético de la expresión deberemos concluir que soy libre de expresar lo quiera; sin embargo, mi libertad me obliga a respetar en las mismas condiciones la opinión de otro ser humano, no importando si ella es similar a la mía o no.

Por lo tanto, aquí tenemos el primer problema como sociedad: la falta de entendimiento de la libertad.

La falta de tolerancia

Las sociedades han cambiado y con ello la forma de interactuar con las demás personas, la falta de tolerancia no es algo exclusivamente de los mexicanos. Ahora todo es inmediato, hemos perdido la costumbre de la espera, la paciencia es una cualidad que poco a poco se va desvaneciendo en las nuevas generaciones.

De igual manera esta actitud la podemos migrar al campo electoral y tendríamos otra causa que origina la violencia política que estamos viviendo.

Creemos saberlo todo y la verdad no es absoluta

El exceso de información del que nos dota el internet nos ha hecho creer absurdamente que poseemos conocimiento, y en ocasiones al leer un artículo o medio leer una nota, consideramos que con ello tenemos la verdad, y peor aún que lo obtenido es absoluto. Ergo, al considerar que poseemos la verdad, juzgamos todo aquello que no quepa dentro de nuestras categorías mentales como falso.

Y si a esta situación le añadimos nuestro mal entendimiento de la libertad de expresión junto con nuestra poca tolerancia, tendremos como resultado la realidad que hoy vivimos entorno a las elecciones presidenciales que han polarizado tanto la sociedad.

Ubiquemos nuestra realidad

Peleamos por personas a quien no les importamos

Hay que ser conscientes que a la clase política solo nos mira como sociedad cuando es tiempo de elecciones. Los políticos, nos han despersonalizado y solo somos para ellos un voto, solo un número que puede ser la diferencia entre mandar por la siguiente etapa o no.

Solo basta con mirar alrededor, en los últimos tres sexenios las cosas han empeorado mucho para las clases más bajas de la sociedad, no niego que hay riqueza e inversión, pero la mayoría de ésta solo se queda en los extractos más altos de la sociedad y cae a cuenta gotas a la clase media, si es que esta aún existe.

Duarte estaba tan preocupado y comprometido con los veracruzanos que les dio a los niños agua en lugar de tratamientos contra el cáncer y ni hablar de todo el desfalco a los apoyos gubernamentales.

Draco Ramírez estaba tan preocupado por el bienestar de los morelenses que hizo caso omiso por las advertencias de construcción del paso express y lo demás es historia.

No hablemos de Borge tan preocupado por el ecosistema de Quintana Roo que decidió que los más idóneos para cuidarlos eran su familia.

¿Mencionamos, Ayotzinapa, La casa Blanca, la estafa maestra, el enriquecimiento ilícito?

Por lo tanto, piensa si tú como mexicano te vez bien defendiendo a tu partido a capa y espada.

Después de las elecciones ellos seguirán su camino y tú te quedarás enemistado con tu vecino.

Seamos claros

No es mi afán que como sociedad generemos apatía política y que no defendamos lo que creemos como correcto, al fin y al cabo, es nuestro futuro como sociedad lo que está en juego.

Mi argumento es que como sociedad lleguemos a un punto de madurez donde respetemos las ideas que son opuestas a nosotros, que sepamos debatir con argumentos sólidos y no con los sentimientos.

 En todos los partidos hay militantes de dos grupos, de los que saben por qué están ahí: conocen las propuestas y los aciertos de sus candidatos, así como no tienen miedo a reconocer las flaquezas de lo que defienden; por otro lado, tenemos a los acarreados, quienes son intolerantes, no defienden con argumentos y solo atacan con absurdos e irracionalidad a sus oponentes, los fanáticos políticos que defienden un color sin saber bien por qué han tomado esa decisión.

El ideal

Como ciudadanos con derecho a voto estamos obligados a conocer todas las propuestas de aquellos que quieren ser nuestros servidores públicos, para así delimitar cuál es la opción que más satisface las necesidades de la sociedad. En esa misma línea debemos comprender que existirán personas que no compartan nuestro mismo pensar, ya que cada quien ve la realidad desde sus necesidades particulares, por lo que estamos obligados a respetarlos, ya que, aunque piensen distinto que nosotros eso no nos hace ni mejores ni peores personas.

Opinión de Santana Rodríguez

 

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