Debemos eliminar el fanatismo político

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La carrera presidencial ha entrado en un pequeño receso antes de arrancar su última etapa de cara a los comicios del 1 de julio.

Cada uno de los candidatos políticos ha ido ganando tanto simpatizantes como los llamados haters. Esta ocasión ya no podemos decir que las personas votaran por x o y partido, puesto que éstos en sus spots se han concentrado en recalcar al candidato y no a su institución. Para que ninguno de ellos cargue con la lápida negativa de los pecados cometidos por la facción a la que representan.

Uso de redes sociales

En las últimas elecciones por todo el mundo, las redes sociales han jugado un papel primordial, ya que, una buena nota o una ‘fakenews’ se propagan con la misma velocidad que el fuego en un incendio.

Así mismo, estas redes sociales dotan de voz a los internautas que no dudan en hacer saber con qué candidato se sienten más identificados o a quién le darán su apoyo en las elecciones.

Ejercicio de la libertad

El problema no radica en hacer público el apoyo a ‘X’ ciudadano, sino en la adjudicación que nos damos de menoscabar la opinión de los demás ciudadanos y juzgar como verdad absoluta nuestra propia opinión.

Me explico: Juan Pedro N ha mostrado ser partidario de la facción política que ocupa el logo del sol, como el juzga que está en lo correcto porque así se lo dicta su ‘lógica’ se siente con el derecho de llamar ignorantes o incluso estúpidos a todos aquellos que no comparten su opinión. Esto es fanatismo.

Cada ser humano es libre de expresar su opinión en determinado tema, sin embargo, debe ser consiente que, así como él tiene una opinión es probable que sus iguales no coincidan con sus ideas. Por lo tanto, si ejerció su derecho de expresión, está obligado a respetar la opinión de los demás le guste o no.

Respeto al derecho ajeno es la paz

Debemos como ciudadanos ser conscientes que al momento de ejercer nuestro voto no todos van a coincidir con nuestra decisión. Pero eso no nos da derecho a humillar ni ofender a ninguna persona por su preferencia política.

El ejercicio de elección en una democracia responsable debe implicar en su haber el respeto por el libre voto de todos y cada uno de los ciudadanos. Así como la responsabilidad por la decisión tomada. Es decir:

“Así como podemos votar por el candidato de nuestra preferencia por el motivo que sea, de igual manera debemos hacernos responsables de nuestra decisión en caso de que ese candidato no sea lo que esperábamos”

Decisión consiente

Por tal motivo es de suma importancia que, al momento de ejercer nuestro derecho al voto, lo hagamos de manera consiente y responsable, puesto que las decisiones que tome la persona que se siente en la silla presidencial repercutirán directamente en nuestro bienestar familiar y social.

Es importante conocer a fondo todas y cada una de las propuestas de los candidatos presidenciales y solo así tomar una decisión madura de nuestro futuro como mexicanos.

Opinión de Santana Rodríguez

 

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